martes, 27 de enero de 2009

OBAMA

Si es que hasta el nombre es sugerente: Obama. Si hace unos años nos hubiésemos propuesto imaginar una trama novelesca en la cual un lobbie tan poderoso como oculto se encargase de diseñar ad hoc un candidato presidencial para la Casa Blanca al que situar al frente de USA, probablemente no nos habría salido tan ideal como Obama.
Negro, un símbolo de la superación del racismo histórico americano; jóven, símbolo de la fuerza y la vitalidad de la juventud; demócrata, símbolo de la concordia y del apoyo a las políticas sociales; de expediente académico brillante, símbolo de que su curriculum le avala irrefutablemente; casado con una mujer alta y guapa y con dos hijas, símbolo de lo que más gusta por aquellos lares: la importancia del modelo tradicional de familia. Todo es perfecto.
Obama se nos ha metido por los oídos, por los ojos, por la boca, por los poros. Ha ocupado periódicos, telediarios, ondas, bits. Ha rellenado comidas, cenas, ratos de cafetería, de bar de copas, … Lo conocen jóvenes, viejos, medianos, blancos, negros, amarillos, rojos y azules. Obama es. Y ya está. Nadie en su sano juicio puede criticar a Obama. Porque no hay manera de hacerlo. Ni es malo, ni es tonto, ni es feo, ni es bajo, ni es gordo, ni es calvo, ni es… nada que permita meterle mano. Obama es perfecto.
Ahora Obama ya es presidente. Por la gloria de Dios. Ahora ha de dirigir el mundo. Y cambiarlo. Cerrar Guantánamo y traerse a la gente de Irak, sus primeras medidas. ¿Las siguientes? De momento a Afganistán ha mandado más tropas. Bueno, seguro que es para causas humanitarias. Obama nunca permitiría que un marine pegase un tiro ni a una botella. Es Obama, no lo olvidemos.
Obama hereda una delicadísima situación económica: el sistema financiero al borde del colapso y varios sectores punteros yanquies cayendo a plomo por ambas costas: financiero, automovilístico, farmacéutico, tecnológico, inmobiliario, etc. Hereda un mar de fondo que, lejos de poder calmarse por sí mismo, ya no tiene marcha atrás y necesita un reforma urgente antes de desbordarse y generar problemas sociales serios: las archiconocidas (por inexistentes) ayudas sociales norteamiericanas: seguro por desempleo, sanidad pública y demás. Hereda una inquietante mala imagen exterior que en algunos países se convierte en hostilidad más allá del recelo (Afganistán, Palestina, Irak, Iran, Siria, Rusia, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc.) que supuestamente va a cambiar. Hereda compromisos medioambientales como el cumplimiento de los acuerdos del protocolo de Kyoto y de remodelado del motor energético norteamericano, fuertemente dependiente de combustibles fósiles hasta la fecha.
Mucha carrera para quién sabe qué caballo. Y claro, puestos a ser malos, uno se pregunta en qué posición quedan los poderes fácticos que tantas idas y venidas han tenido y tanto han dado que hablar desde que se fundó USA: desde la mafia hasta los grandes lobbies judíos, pasando por las grandes fortunas petroleras, armamentísticas, farmacéuticas, automovilísticas, etc. Demasiados padrinos para un solo apadrinado. Porque Obama rompe con todos los vicios que han dirigido y condenado a todos los presidentes de aquel país. Y claro, desde hoy, Obama condenará toda violación de los derechos humanos que se produzca en cualquier lugar del mundo, empezando por Palestina, Obama fortalecerá los lazos de unión con aquellos países con los que últimamente ha habido algún conflicto geopolítico, como Venezuela, Ecuador o Cuba. Obama extinguirá el carácter belicoso que durante tantos años ha caracterizado a USA, minimizando hasta límites insospechados la producción armamentística norteamericana. Obama refundará el aparato de control financiero para evitar futuros batacazos del calibre de Lehman Brothers o Madoff. Etc.
Obama ha llegado. Y no defraudará a nadie. Porque ha aparecido El Presidente. Hará historia. Y empequeñecerá a todos sus antecesores. Y el Padrenuestro que se rezará en el resto del mundo empezará con un “Obama nuestro que estás en Estados Unidos, …”. Un nuevo mundo ha comenzado. ¿O no?

miércoles, 21 de enero de 2009

Profetas de medio pelo

Si hay una cosa que no me gusta ser, es catastrofista. Sí realista, pero nunca asesino sin escrúpulos que disfruta viendo escurrir la sangre de sus víctimas. Hoy me despierto leyendo un artículo en el que, bajo la excusa de una profecía de Nouriel Roubini (que me digan dónde se obtiene el título de profeta), se vaticina una crisis bancaria sistémica generalizada a ambos lados del atlántico. Independientemente del trasfondo de la noticia, me preocupa el color de la caja de galletas. No se si a alguno le voy a abrir los ojos o si se los voy a poner morados, pero de cualquier manera abogo porque todo el mundo sepa que los bancos no tienen todo el dinero que sus clientes han depositado en ellos. Bien. Alguno me dirá: “Menudo genio, ¿te enteras ahora?. Los bancos sólo cuentan con una pequeña parte de capital que se les obliga por ley y …”. No, que no. Que no me refiero a eso. Digo que si mañana todos los clientes de todos los bancos del mundo piden a sus bancos retirar todo su dinero en dos, tres, cinco, o veinticinco días, ningún banco podría hacer frente a todas las peticiones.
¿Qué significa esto? Pues más o menos que por unas u otras razones, una parte del dinero que inocentemente hemos dejado en manos de los bancos/cajas de ahorro se ha volatilizado y posiblemente nunca volverá a aparecer. El concepto tradicional de banco, el de las películas del oeste, donde los mismos billetes que una señora guardaba el lunes por la mañana permanecían en la caja fuerte el viernes por la tarde, ha desaparecido. La ingeniería financiera ha infectado el modus operandi del aparato financiero a nivel mundial, y donde antes se trataba de salvaguardar los ahorros de los clientes obteniendo algún beneficio por los mismos (a espaldas de los clientes, claro), pero siempre asegurando poder devolver todo lo recibido de los clientes, ahora nos encontramos con que los bancos han perdido una gran parte (Dios sabe cómo) de lo que sus clientes les confiaron. Bueno, Dios no lo sabe. Las sucesivas burbujas tecnológicas, inmobiliarias, petrolíferas, etc. han hecho salir pasta a borbotones (a modo de créditos) de las entidades financieras y han dejado como regalo activos dramáticamente depreciados y sin capitalización posible a corto.
Claro, ahora uno se ríe de que al Santander le “enladrille” Martinsa-Fadesa, sin tener en cuenta que como los clientes de dicho banco sepan el socavón contable que el de Trigueros del Valle les ha abierto en sus cuentas, les van a temblar las canillas pero bien.
Pero volviendo al principio. Una vez que sabemos que vivimos engañados en una estafa piramidal brutal, creo que lo más conveniente es seguir como estamos y dejar que sean las autoridades oportunas las que aprieten las tuercas a las entidades financieras para que arreglen el desaguisado, o por lo menos para que ninguno de ellos haga empezar a hacer caer las piezas del dominó. Este tipo de noticias en la prensa sobran, y hay que ser muy mala persona, muy suicida o símplemente ser un retrasado o un inconsciente como para tratar este tema, y menos hacer eco de las palabras de este vidente de garrafón que sólo aspira a hacer rico a base de hablar de lo que, aun sabiéndolo todos, nadie hemos de comentar. Por favor, ¿por qué no se callan?.

lunes, 19 de enero de 2009

El erial ibérico

Por más que me intento autoconvencer, tarde o temprano termino hablando de economía con insistencia. Quizá porque me apasiona, quizá porque soy la reencarnación de algún judío, o quién sabe por qué, pero el caso es que de una u otra manera la economía me termina atrapando y colonizando todo el espacio que utilizo en mi cabeza para almacenar los borradores de posts que luego vomito en la red.
Sin ir más lejos, hoy, no se si encima, debajo o quien sabe dónde respecto a la crisis económica que vivimos, aparece la rebaja de rating de Standard & Poor’s al Estado español. Bueno, imagino que para los lectores no muy puestos en estas lides esto les sonará a chino.
A ver, para que todos nos entendamos: quien más quien menos, todos sabemos lo que es la deuda pública (letras del tesoros, bonos del Estado, etc.) bien porque lo conocemos de oidas o porque en algún momento hemos adquirido estos productos financieros. Son, en resumen, una manera sencilla que utilizan los Estados para conseguir dinero: tu, por ejemplo, al comprar Letras del Tesoro de España, le estás prestando dinero al gobierno español para que acometa gastos, con el compromiso de que en un futuro, pactado al comprar dichas Letras, el Gobierno de España te va a devolver lo que le prestaste más los intereses, también pactados en la compra. Todo esto sin riesgo alguno, puesto que es el Tesoro Público de España el que te garantiza que te devolverá la pasta.
Bien. En este punto es donde está el tema en cuestión. ¿En virtud de qué tu te has de creer que el Estado español, al vencer el plazo pactado para la devolución de tu pasta va a, efectivamente, devolvértela? Pues hombre, porque mi abuelo siempre decía que lo único seguro son las Letras del Tesoro. O mejor dicho, porque el único motivo por el que las Letras que compraste fallasen sería porque el Estado español quebrase. Imposible.
Bueno, pues esa utopía de que el Estado español quiebre es un hecho que las agencias de rating (S&P, Moody’s, etc.) están poniendo encima de la mesa por primera vez desde que tengo uso de razón. Y es algo muy grave. No ya por el hecho de que lo digan estos pollos, que daban la mejor valoración a Lehmann Brothers meses antes de su quibra, sino porque por desgracia, la valoración de estas agencias es tenida en cuenta en infinidad de aspectos relacionados con la economía nacional e incluso mundial, y de una u otra manera, nos terminarán por afectar.
Sin entrar en tecnicismos: que nos rebajen el rating los de S&P es como decir a todo inversor privado o institucional del planeta: “cuidado con España, que algo no va bien, y si tienes interés en invertir un dólar (o un euro, o un yen, .etc.) en dicho país, ya sea vía deuda pública (Letras del Tesoro o similar) acciones de empresas o símplemente abriendo un kiosko en una calle de Algeciras, el riesgo de que tu inversión se pueda ir apique es hoy mayor de lo que lo era ayer”. Ups. Creo que con este ejemplo ya he dicho bastante. No sólo ya para los que tengan adquirida deuda pública (o estén pensando adquirirla) sino para quienes trabajen en multinacionales no españolas con sede en España, o incluso para los empresarios españoles con empresas en España.
En resumen, que desde fuera están viendo algo que hace que España huela mal. Aquí, ya se sabe, entre terrorismo, paro, etc. parece que el añadir crisis a los términos que componen las preocupaciones de los españolitos de a pié tampoco nos va a cambiar radicalmente la vida. Sin embargo es el que sean “extranjeros” los que nos dicen que hay algo podrido en nuestra despensa lo que hace el tema preocupante.
Y hombre, teniendo en cuenta la escasa (casi nula) industria española, la nula inversión en I+D, más la dependencia energética del exterior, etc. etc etc. hacen que, siendo realistas, España no es más que un erial lleno de funcionarios, parados, jubilados y empleados de empresas a la deriva y sin capacidad real de maniobra, puesto que no son competitivas.
No se qué más poner en este post. Lo veo todo tan mal que igual es casi mejor dejarlo así. Si no me liaría a entrar en detalles chungos que pondrían los pelos de punta a cualquiera. Sí, mejor. En una segunda parte, quizá mejor.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El primer día

Hoy me he fijado que una chica que se sienta cerca, está en su primer día de trabajo. Con sólo un vistazo he recordado un montón de cosas. Se la ve contenta, a la vez que algo agobiada, y un poco asustada. Imagino que hoy, todo lo que la pasa por la cabeza, es hacerlo todo bien para que quién confió en ella confirme el acierto en su fichaje. Mesa ordenada, perfectamente arreglada y peinada, atenta con todo el mundo, …
Imagino que, quién más quien menos, todos hemos pasado por nuestro primer día en el trabajo, y sabemos lo que se siente. Nervios, ilusión, algo de agobio, impaciencia, deseo de hacer mucho más de lo que se nos pide, … Es una sensación tan estresante como revitalizante. El sentirse útil es una sensación incomparable. El saber que confían en uno, bien en su talento o en su experiencia, es un sentimiento explosivo.
Aun recuerdo cuando empecé a trabajar, es que estaba igual que esta chica. Por la cabeza galopaba la imagen de mis padres, mis amigos, familiares, etc. que etarían orgullosos de verme moverme en el entorno laboral, más allá de los estudios. Sabía que hiciese lo que hiciese, estarían orgullosos de mí. Todo preparado, la ropa, impoluta, los zapatos, brillantes, la mente, abierta a cualquier sugerencia, la amabilidad, por bandera. Que recuerdos…
Supongo que el paso del tiempo y la rutina borraron el encanto del primer día. Pero eso no importa. Cada día sigue siendo para mí un primer día. Sé que muchos sentimientos me acompañan cada día esté donde esté, y que nunca me dejarán caer. Esté donde esté.

martes, 9 de diciembre de 2008

Sorpresa, sorpresa

Buceando por el universo de los medios de comunicación nacionales, y como furibundo defensor del medio radiofónico como el más puro de los mecanismos de comunicación, me veo obligado, o más bien empujado, a dedicar algunas líneas de mi blog a uno de los más esperpénticos trolls de las ondas hertzianas: Isabel Gemio.
Desde mi más tierna infancia he estado pegado a una radio. Mucho mejor que la televisión, que los periódicos, que internet o que cualquier otro medio a través del cual se pueda informar, la radio me ha acompañado en buenos y malos momentos a lo largo de mi vida: de noche y de día. Desde programas deportivos hasta de economía, musicales, de actualidad, de salud, … no se, de todo. He escuchado (o a veces sufrido) a personajes de todos los pelajes: de Encarna Sánchez a Luján Argüelles pasando por Javier Sardá, Luis del Olmo, Carlos Herrera, Iñaki Gabilondo, María Terea Cámpos, Alfonso Arús, … comentaristas de todos los sabores y todos los colores. Pero, nunca, en tantos años enganchado a esta tan sana droga, me he encontrado a un ser tan terrible como la Gemio.
Sin entrar en detalles con los que establecer un contexto propio para realizar una correcta comparación con otros trolls radiofónicos, he de decir que desde hace unos cuantos meses, las mañanas de los sábados y domingos he tenido la desgracia de animármelas con el hedor sonoro provocado tan ruín personaje. Su prepotencia, su soberbia, su ignorancia, su falta de cultura, su egocentrismo o su cinismo han convertido lo que debería ser un amable espacio matutino en unas jornadas en las que la gente lo único que no quiere es que le envenenen el café con leche y las tostadas, en una especie de vodevil cabaretesco para gracia de la Gemio, única protagonista, por obra de Dios en persona, en el cual igual se charla con un escritor pata negra, que se defiende a muerte al inefable Ramoncín. Igual se condena el maltrato a un animal, que se maltrata vilmente la opinión de personas intelectual y culturalmente a años luz de la dueña del esperpento radiofónico, como ocurrió con Enrique Dans, para disgusto y vergüenza de uno mismo. Igual se defiende a capa y espada la búsqueda de la verdad y la objetividad en la profesión de informador, que se hace campaña para salvar de las garras de la justicia a personas condenadas por tráfico de drogas que a ciencia cierta son inocentes, ya que la propia Gemio, investigadora de relumbrón, mente privilegiada donde las haya, ha dictado sentencia y así han de serlo.
Y así podríamos seguir hasta volvernos locos o quedarnos secos de tanto llorar. Un despropósito. Una desgracia. Este personaje, que históricamente se ha dedicado a hacer caja a base de ruido de lágrimas ajenas, que tan pronto martilleaba el alma de personas desesperadas por el dolor con preguntas sangrantes, como restregaba el micrófono contra los carrillos humedecidos por el llanto de familias rotas, se corona como reina de los desprotegidos, como defensora de las causas perdidas, y veo que ahora se dedica a hacer otro tipo de caja, en este caso, de la manera más cínica que jamás haya visto, mediante una fundación que recauda fondos para investigar enfermedades raras, casualmente, una de las cuales he oído que sufre su hijo. Si bien para nada critico el hecho, sino más bien todo lo contrario, sí me da vergüenza ajena, o mejor dicho asco, que sea esta persona la que lo haga. Porque lo que sí tengo claro es que si no sufriese en sus propias carnes dicha condena, otro gallo les cantaría a los pobres niños enfermos. Por la gracia de Dios. O de la Gemio.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Fernando Alonso el indeseable

Como contrapartida al post anterior, me veo obligado a hablar de Fernando Alonso, o alonsito, como yo le llamo. Una vez más, éste es un ejemplo que hace que mi hermano y yo choquemos agriamente. Pero en este caso al revés que con Nadal. Sin entrar en discusiones técnicas que ni me interesan ni quiero que lo hagan, detesto a este tío. Para mí representa el paradigma de deportista despreciable, aquel que mientras no es nadie llora y cuando es alguien olvida los lloros, aquel que se considera superior por el hecho de… ser efímeramente el mejor en lo que hace, aquel que perdona la vida de los periodistas y aficionados a quienes considera una rémoras en su carrera deportiva. No se, habría tantas formas de definir a este tipo de deportistas…
Pero no detesto a este tipo por capricho. No. Es que casi cada cosa que hace me hace detestarle más. Desde el contínuo desprecio que hace de toda la gente que, quiera o no, le ha hecho llegar a donde está, hasta pilotos, mecánicos, periodistas, etc. que parece que más que ayudarle, le estorban. Y es que alonsito ya no se quiere acordar de que si no hubiese sido por la inestimable ayuda de Adrián Campos, quién le consiguió la primera prueba con un F1 (Minardi), probablemente hoy día todavía se estaría dejando los cuernos en campeonatos de regional, y trabajando de mecánico o albañil, ni de la Comunidad Valenciana, ni de Genis Marco, ni de tanta gente que se la jugó con él, en muchos casos a fondo perdido.
Pero él es Fernando Alonso, el hombre hecho a sí mismo, quien no fue ayudado por nadie y por lo tanto quien no debe agradecer nada a nadie.
Por otro lado está su actitud como piloto. Despreciable. El nunca fracasa en una carrera. Unas veces los mecánicos son los culpables. Otras veces son los jueces. Otras los otros pilotos. Pero cuando gana, gana él. Muy bien. Aun recuerdo los palos que se llevaban Trulli o Fisichella cuando eran sus compañeros en Renault, las muestras de desprecio contínuo que siempre tuvo con Michael Schumacher, Ralph Schumacher, Massa, Hamilton, o el especialmente doloroso desprecio que le hizo a Piquet cuando éste consiguió en Alemania el primer podio para Renault y a Alonso sólo se le ocurre decir que el resultado es accidental y que podría haber ganado cualquiera. Ahora, que también mal por Nelsinho por no haberle partido los dientes al alonsito con la botella de champagne.
Y así podríamos seguir hasta el infinito. Este pseudodeportista, esta garrapata de los circuitos, no se merece otra cosa más que quedarse como está ahora, medio olvidado, en una escudería que se ha esforzado en darle todo a costa de acabar con los mecánicos y resto de pilotos quemados por la actitud del asturianin. Dicen que para el 2009 Renault tendrá un buen coche, para volver a ser campeón. Yo espero que no. Que vuelva a ganar Hamilton. Porque por encima de los resultados, quienes amamos el deporte nos quedamos con los deportistas. Y un gran deportista no es sólo el que es grande en su deporte, sino el que también es grande como persona.

martes, 2 de diciembre de 2008

Nadal vs. Federer

Me considero un nadalista profundo. Un admirador de los de boca desencajada y corazón acelerado cada vez que el de Manacor se juega un “banana-shot” para evitar una bola de break en contra. Le admiro un montón. Más bien le idolatro. Quizá esto hace que discuta permanentemente con mi hermano sobre si Nadal es mejor o peor que Federer. Para mí, desde luego, no hay duda. Nadal es el mejor jugador del mundo hoy día. Y será el mejor jugador de la historia. Por físico, por ambición, por precocidad, por capacidad de sacrificio, por su técnica, por su capacidad de aprendizaje y mejora contínuas, … podría seguir así hasta aburrirme.
No niego que Federer es un muy buen jugador. Sin duda alguna un tío que se tira cinco años seguidos como nº1 del mundo y que está a 1 grand slam de Sampras tiene que ser muy bueno. Nos ha fastidiado. Pero en esas cifras hay cosas que decir: la primera, que durante estos cincos años de reinado, no ha habido ni un solo tenista medio decente que poder echarse a la boca. Vamos, a ver si ahora los Gaudio, Kuerten, Ferrero, Roddick, Hewitt, Henman (por Dios, qué ha sido de este tío?), Philippoussis, … han sido obstáculo suficiente como para desbancarle del podio. Obviamente, no. Vale, es cierto que Federer se cepilló a Agassi en la final del US Open del 2005, pero también hay que decir que entonces, Agassi tenía 35 castañas bien cumplidas, y que como gran damnificado por el huracán Sampras, no se resignaba a retirarse sin subir algún peldaño más en su también genial carrera (cuidadín: 8 grand slam y JJOO de guinda). Y claro, a esas edades es fácil convertirse en presa fácil.
Una vez desaparecidos del circuito los (hasta la llegada de Nadal) más grandes de la raqueta (Sampras y Agassi), vía libre para Federer. Con ya casi 22 añitos se encontró sólo en el circuito (a esta edad Nadal ya llevaba 4 grand slam, con el suizo de “rey”), rodeado de burros viejos, jóvenes promesas y promesas viejas. Y claro, un montón de títulos por ganar. Así que año a año, se dedicó a acumular títulos como el que colecciona cromos repetidos, sin interés alguno por parte de los aficionados ni casi suyo. Y es que el amigo Federer si hay algo que le caracteriza, es que es una vara como tenista. Aburre a las ovejas. Su técnica, tan alabada por sus seguidores, si bien existe, ha convertido sus raquetazos en una especie de nana repetitiva y somnolienta que ni levanta pasiones entre los que vibramos con este deporte, ni Dios que lo crió. Y encima es de esos tenistas que me hincha las narices solucionando momentos complicados con martillazos en el servicio.
Eso sí, los días de gloria del “Expreso suizo” creo que han acabado. El 2008 se ha caracterizado por la explosión de una pléyade de talentos como hacía tiempo no se veía. Los Tsonga, Simón, Gulbis, Murray, junto a Djokovic y por supuesto Nadal, se me antojan mucha competencia para Federer, que este año ha vuelto a hacer valer su hegemonía en Flushing Meadows, por último año, estoy seguro. Ya este año Wimbledon se le torció (se veía venir, tras las dos primeras finales que le ganó a Nadal, la primera en cuatro sets y la segunda en cinco y pidiendo la hora), así como Australia, torneo especialmente curioso por lo abierto de su pronóstico. Y por supuesto en París no tiene nada que hacer mientras Nadal no quiera. Así que me atrevo a decir que el año que viene, y dependiendo, claro, de las lesiones y la evolución de cada tenista, Nadal volverá a ganar en París y probablemente en Wimbledon. El US Open, dependiendo del calendario, podría ser también para Nadal o para Murray, y para Australia apuesto por uno de los jóvenes cachorros. Quizá apuesto también por Murray. Lo siento por Djokovic, pero entre que no me cae del todo bien y que la presión por que se le pase el arroz sin terminar de explotar le puede pasar factura, creo que va a quedarse en otra de tantas eternas promesas.
A Nadal le queda mucho por ganar, pero también es cierto que con 22 añitos, le queda mucho por correr. Los federistas se escudan en que si las lesiones, que si tendrá una carrera deportiva corta, … que si la abuela fuma. Año a año Nadal ha ido derribando mitos que intentaban frenar lo irrefrenable: que es el mejor. Lo de que si era un tenísta sólo valido para tierra ya cayó en Wimbledon. Lo de la carrera deportiva corta… ya veremos. Yo, por ahora, no conozco muchos megacracks del deporte que con 23 años estén para el tiro de gracia. Y Nadal no va a ser uno de ellos. De hecho, el que sí lo está es Federer, con 27.
El tenis de Nadal es de corazón; de riñón. Las bolas se ganan. Todas. Se combina la técnica con la agresividad. Siempre al ataque. Y sobre todo con la cabeza siempre controlada. No se pierde ni un solo punto por falta de concentración. Esa es la clave. A Nadal se le gana por ser mejor, no por estar más concentrado. Y esa es una gran diferencia respecto a los demás. Hoy día entre los grandes deportistas, la actitud es más importante que la aptitud. Y ahí Nadal es también el rey. A Nadal le envejecerán las piernas, como a todos, pero no la cabeza. Y es ahí donde marcará la diferencia. Cuando todos se cansen física y mentalmente, a él sólo las piernas le podrán flaquear. Pero la cabeza seguirá intacta. Y eso es demasiada ventaja.
***********************************************************
3/2/2009
Como puntualización a este post, y una vez terminado el Open de Australia 2009, he de decir que Nadal no deja de sorprenderme. Australia, casi la segunda vivienda de Federer, ha sido devastada por el huracán Nadal. Alucino. La verdad es que no contaba con que ganase este torneo; de hecho siempre pensé que serían Murray o Djokovic quienes se lo llevasen, pero no Nadal. De cualquier manera, he de decir que más allá del resultado deportivo, me quedo con las lágrimas de Federer en la entrega de trofeos. Esas lágrimas que tanto se han bendecido por (por supuesto) los federistas, no son más que un reflejo de la rabia, soberbia y vanidad de un deportista que nunca ha sabido perder, que cuando los resultados deportivos le han acompañado le han permitido mostrar su imagen más caballeresca, pero que si no fuese por las cámaras, probablemente le habría sacudido en la cresta a Nadal con la bandeja de segundo clasificado en el Open.
Y es que no se olvidan aquellos tiempos en los que Federer voceaba como un trastornado y tiraba la raqueta estilo McEnroe cuando fallaba puntos fáciles, hecho por el cual tuvo que tirar de un psicólogo que le encauzase esa mala uva en el puño para atizar a la bola. Durante 5 años, esa faceta "menos elegante" ha estado anestesiada, pero, claro, ha llegado Nadal, y ha sacado lo peor del suizo (aun recuerdo tantos gestos de desaprobación, "fuck off!! incluído" a alguna persona del público que le "distraía" en la final de Wimbledon 2008 o los contínuos absurdos y soberbios reproches al juez de silla de la final de Australia 2009). Ese es el auténtico Roger. El elegante.
Pero ahora no se trata de criticar a Federer, sino de premiar a Nadal. Si es cierto que Nadal se ha propuesto este año el Grand Slam (ganar los 4 grandes), ya no puedo imaginar que no lo consiga. Con 22 años ya lleva 6 grandes, y lo que le queda. Menudo panorama para Federer. Quizá sea mejor que se vaya buscando otro hobbie, o de todo lo malo, que empiece a fumar.